jueves, 8 de enero de 2009

Resplandor.



Vamos a pararnos justo en el día en que todo empezó. Solo me siento insegura, tratando de buscarle el sentido a esta vida. Ni siquiera creo que esa foto muera en el diario de su memoria. Este es mi clímax de la etérea vorágine. Keroack, compañero de mis solitarias noches de delirios en esta irrealidad subyacente. Descubriendo lo realmente caótico de la vida optimista. Como enjambres se aprontan los escalofríos que aquello te hace sentir. Acarician tu nuca con la suavidad de un espasmo psycoalterado... Como todo lo demás que viene después. Registrado. Al ritmo de una amarga marea elocuente... Felicidades! Es usted ganador del devastador desastre de Una Cordura derramada en menos de 5 minutos.



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